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Tomás Navarro 
el psicólogo de las montañas

A continuación te voy a contar algunas cosas sobre mi para que me conozcas un poco más

Durante mucho tiempo viví como pude, a merced de las circunstancias, pero siempre tenía un anhelo en mente: ser dueño de mi propia vida, tener el control de mi tiempo y decidir por mi mismo como invertir mi energía.

Tenía poco margen de acción pero no perdía ni una sola oportunidad para tomar decisiones que me acercaran a mis objetivos. No puedo decir que pasara nada en concreto que cambiara mi vida, pero sí que es verdad que poco a poco me fui acercando a esa libertad. Tengo claro dos momentos importantes que contribuyeron de manera significativa. Uno es cuando me fui a trabajar al Pirineo, al Pallars. Allí gané seguridad y me di cuenta de que podía mantenerme con lo que ganaba. El otro punto de inflexión fue cuando empecé a estudiar psicología. Todavía no era libre del todo pero sabía que había elegido la carrera que quería estudiar, que podía sacarle partido a mis virtudes y que podía ayudar a otras personas a que tuvieran una vida más bonita.

He conocido una vida sin sentido y ya hace más de veinte años que vivo una vida con sentido, una vida bonita. Como todo el mundo, de niño, no pude elegir mis cartas, pero sí puedo escoger como jugarlas. He aprendido a pensar mejor, a gesionar mis emociones, entre ellas mi impulsividad, a tomar decisiones y a gestionar la presión.

Siempre he tenido claro que no hemos venido a esta vida a sufrir. Solo tenemos una vida y no la podemos perder haciendo cosas sin sentido. La diferencia entre sobrevivir y tener una vida bonita es poder pensar bonito.

MI VIDA ESTÁ REPLETA DE EMOCIONES

Muchas son propias, algunas prestadas y otras tantas compartidas. Muchas personas han compartido sus emociones más íntimas conmigo. He visto a gente reír, llorar, sufrir, amar, despreciar, esperar, desear, adorar, mentir…

Algunas de estas personas han elegido voluntariamente compartir sus emociones conmigo, otras no han podido evitar el llanto surgido de lo más profundo de su ser. Un ser vacío, gris, seco; arrasado por la tristeza que provoca una depresión, una despiadada enfermedad. También he visto a personas sufrir por cosas que nunca han pasado y que nunca pasarán. Personas que están al borde del colapso porque no pueden soportar la ansiedad que les oprime el corazón. Hombres y mujeres que desearían tener un botón para poder desconectar el torrente de pensamientos negativos que se presentan acompañados de la más insufrible angustia. He visto a personas enamoradas engañarse con la esperanza de que se podía reconstruir un matrimonio. La misma esperanza que ha estado distorsionando la realidad, impidiendo que percibiera señales que ilustraban la falta de adecuación de la pareja. La misma esperanza que ha provocado una falaz y desigual lucha por alcanzar un objetivo inalcanzable. Por confundir un deseo con la realidad. He celebrado las victorias de mis clientes felices tras conseguir sus objetivos. A veces incrédulos, a veces temiendo que volverán a estar mal. Nada me gusta más que ver cómo unos ojos recuperan de nuevo su brillo lleno de vida y de ilusión. Pero también he visto conductas y actitudes ruines, tóxicas y egoístas. Casi siempre el miedo estaba detrás. Miedo a perder el estatus. Miedo a dejar de ser. Miedo a mostrar una autoestima baja. Miedo al qué dirán. Miedo a perder la aprobación de los padres, de las parejas, del círculo social de referencia… He visto a personas sufrir los juegos de poder de directivos irresponsables, de madres egoístas, de falsos amigos, de parejas interesadas…

He jugado con niños. He soñado con ellos, les he estimulado a crecer y a comunicarse, a compartir, a aprender. Juntos hemos reído, corrido, volado, dibujado… Me encanta jugar con niños, como un niño más. No dejo pasar una oportunidad de integrarme en sus juegos, de analizar cómo piensan, cómo se divierten, cómo se relacionan, cómo viven…

He visto a personas hacer gestas imposibles. Deportistas que han puesto su cuerpo al límite. Que han estado corriendo sin parar durante días, durante centenares de quilómetros, bajo el sol y bajo la lluvia. He visto como se han animado entre ellos, como han entrado en la meta de la mano, como han superado sus límites.

He ido de shopping con clientes con el objetivo de adecuar su imagen proyectada a su imagen deseada y a la imagen esperada. Personajes públicos, personas que eran observadas por centenares de personas, por miles de admiradores, por decenas de críticos. Personas que han aprendido a controlar la imagen que proyectan al exterior.

He diseñado un evento para emocionar a 40.000 personas en la inauguración de un estadio de futbol. He estudiado al club, a su historia, a su afición, a sus jugadores clave. He entrevistado a decenas de aficionados buscando entender, sentir y compartir su pasión.

He compartido mi visión del liderazgo en escuelas de negocios. Un liderazgo basado en el respeto. Un líder que no piense en el crecimiento a cualquier precio. Un líder capaz de gestionar objetivos, personas y emociones.

He asesorado a empresas en su lucha por crecer, a directivos que buscaban ayuda para ser mejores líderes, para ser mejores personas. He visto a personas liderar desde el respeto. Líderes que saben que están dirigiendo a personas; personas que piensan, hacen y sienten…

He diseñado aplicaciones para ayudar a las personas a tener una vida más plena, más activa, más satisfactoria. Me ha encantado diseñar el proceso de interacción de una aplicación para móviles. He disfrutado redactando copys para la aplicación. Ha sido estimulante, un reto, un aliciente para alguien a quien no le gusta la rutina.

He ayudado a actores a mejorar la expresión de las emociones de sus personajes. Les he dado herramientas para sentir lo que sienten sus personajes. Les he enseñado que no podemos poner cara triste a no ser que estemos tristes, que la sorpresa se ve en los ojos, el miedo en las cejas, el asco en las arrugas de la nariz y la felicidad en las patas de gallo.

Me he puesto delante de un aula repleta de alumnos universitarios. Algunos deseosos de aprender y de devorar conocimientos, algunos desorientados y otros perdiendo una magnífica oportunidad para aprender y crecer. La juventud es energía; energía que si no se canaliza se pierde.

He estudiado el comportamiento de consumo de los clientes de una marca de moda. He analizado las motivaciones de compra. He buscado las emociones que sentían los clientes al utilizar determinadas prendas. ¿Te sientes bien cuando te ves guapo y atractivo? ¿O estás guapo porque te sientes bien?

He escrito el guión de una trama de espías entre Berlín y San Petersburgo con el objetivo de generar tensión en los espectadores, de que sintieran un nudo en el estómago, una opresión en el pecho, de que les faltara el aliento a la vez que le faltaba al protagonista; han sentido el mismo miedo que podía sentir el espía al ser perseguido por los servicios secretos.

He animado a personas a coronar las más altas cimas. Les he ayudado en aquellos momentos donde la inseguridad se ha apoderado del valor del alpinista. Donde el miedo ha paralizado todos y cada uno de los músculos de su cuerpo. Personas que se han estado preparando durante años para conseguir sus objetivos y que han perdido todas las opciones de éxito… aún cuando están perfectamente preparados para hacerlo.

He escalado paredes de centenares de metros con personas que no sabían ni lo que era una cuerda. He bajado a la más absoluta oscuridad de una cueva con equipos directivos. He volado sin motor sobre montañas preciosas. Todo ello para ayudar a alguien a encontrarse, a confiar en sí mismo, a adoptar una mayor perspectiva en su trabajo, a comunicarse mejor con el resto de su equipo.

He analizado las emociones que puede despertar un vehículo en su propietario. Las he sentido al tocarlo, al conducirlo, al observarlo. Les he dado nombre y las he traducido para que el equipo de marketing de la marca pudiera transmitirlas a los futuros clientes.

No hace falta estar mal para leerme, para escucharme… solo hace falta que desees estar mejor

MIS FUENTES DE INSPIRACIÓN

Te animo a que estés abierto a la inspiración. Si tienes una actitud receptiva podrás enriquecerte con todas las fuentes de inspiración que nos ofrece la vida. Encuentro una gran dosis de inspiración en los libros. Me faltan horas para leer. Hay tantas joyas por leer. En la literatura de occidente o de oriente, clásica o moderna, en novela o ensayo. Desde Esquilo o Sófocles hasta Sócrates, Platón o Aristóteles. En las doctrinas estoicas o en la Epicúrea; en Sócrates y en Horacio.

Encontrarás reflexiones sobre la felicidad y el género humano en Leibniz, Descartes o Hobbes. Spinoza, Russell, Diderot y Kant también reflexionan sobre cómo podemos ser felices y tener una vida más plena.

Me gusta leer a Seligman, Allport, Erikson o Fredrickson, son los nuevos clásicos. Me fascina Antonio Damasio con sus reflexiones basadas en la neurociencia. Disfruto con Lazarus y sus apuntes sobre emociones. Ekman me ha enseñado a interpretar la expresión facial de las emociones. Lyubomirsky me inspira en cómo aplicar la psicología en la empresa. Schopenhauer y su arte del buen vivir me ayuda a entender el género humano. Csikszentmihalyi y su teoría del fluir me hacen perder la noción del tiempo. Maslow y sus clásicas y acertadas reflexiones sobre la motivación. Gardner, Peterson, Bandura, Salovey, Mayer, Caruso… Hay tantos buenos pensadores. Tantas lecturas pendientes. Tantas charlas tan interesantes.

Pero no solo de ciencia vive el hombre. Umberto Eco, Sampedro, Marquez, Russo, Ishiguro, Müller, Frankl, Kundera, Benedetti, Gordon, Allende o Follet. Me gusta una buena novela con una buena caracterización de los personajes. Me gusta analizar la capacidad para fantasear del autor, el ejercicio narrativo que refleja la inteligencia y las horas de trabajo dedicadas.

ASÍ SOY YO EN DIEZ ADJETIVOS

Mis clientes saben lo duro que es describirse con diez adjetivos, uno de los ejercicios que suelo pedirles y del que hablo en FORTALEZA EMOCIONAL.
Como homenaje a todos ellos comparto las doez fortalezas emocionales que más me han ayudado a ser como soy

CURIOSO

Tengo la actitud de un explorador que se maravilla ante cada descubrimiento que realiza. Un explorador es una persona con una mirada curiosa e inquieta que disfruta de aquello que explora sin juzgarlo, sin despreciarlo, tan solo gozando del mero hecho de explorar. Exploro a las personas, lo que sienten, piensan y hacen; pero también exploro nuevos países, nuevas sensaciones y nuevas experiencias.

VALIENTE

Confío en mí y en mis posibilidades. Si realizas un correcto análisis, una buena planificación y trabajas, no tienes por qué no ser capaz de superar la adversidad y de vencer tus miedos. Tener miedo es normal… Pero eres capaz de mirarlos cara a cara y hacer lo necesario para superarlos. Yo tengo miedos, muchos miedos… Soy humano, padre y esposo. Cuando valoro un riesgo voy más allá del impacto que tendrá solo en mí. No corro ni un solo riesgo innecesario, ni uno solo. Lo confieso, a menudo tengo miedo… pero no tengo miedo del miedo.

CONSTRUCTIVO

Construir va mucho más allá de tener una actitud positiva. Cuando construyes pasas a la acción. No se trata de hacer algo, se trata de hacer algo constructivo, algo con sentido. Quizás valores que tu aportación es insignificante, no importa, aporta algo, construye y haz que el mundo sea un lugar mejor. Intento hacer cosas que me aporten a mí, a las personas que me rodean y al mundo en el que vivo.

RECEPTIVO

Aprendo, continuamente, cada día, de cada persona con la que hablo, nunca dejo de aprender. Adopta una mentalidad abierta y receptiva. Muéstrate abierto a la experiencia y busca retos estimulantes. Aprende de los errores, aprende de otras personas, aprende de lo que te pasa y de lo que no te pasa. Asimila la información que te rodea para poder integrarla y ponerla en práctica cuando lo necesites. Me encanta aprender e incorporar nuevos recursos y técnicas.

CONECTADO

Nos hemos olvidado de conectar con nuestras emociones y con las de otros. Necesitamos reprender a conectar con nuestro interior. Sólo hay un truco para conseguirlo: escuchar el sabio lenguaje de nuestro cuerpo. Escucha, escúchate, atiende a tu cuerpo. Cuando conectes contigo mismo podrás conectar con otras personas y con tu entorno. Vivo en conexión conmigo mismo, con la naturaleza, con la vida y con lo que me rodea, centrado en vivir el presente y en saborear todo lo que me brinda la vida.

COMPASIVO

Para mí la compasión es algo más elaborado que la empatía. Voy un paso más allá ya que además de entender lo que le pasa a una persona, me importa. Compartir y ayudar es una experiencia positiva que reporta mucha satisfacción y bienestar. Vivo en equilibrio. Tengo en consideración las necesidades de las personas que me rodean y las mías. Me importa lo que le pasa a la gente. Sufro con las personas que sufren. Disfruto cuando veo a la gente sonreír.

PERSEVERANTE

Persevera. No podemos esperar una vida cual camino de rosas. Las dificultades, los problemas y los contratiempos nos van a poner a prueba continuamente y nos van a alejar y distraer de nuestros objetivos. Las cosas no siempre salen bien a la primera. Si fracasas analiza el motivo, aprende y vuelve al ataque más sabio y con más recursos. Soy perseverante. No confundas mi tenacidad con obstinación. Si algo es difícil tan solo tengo que hacerlo mejor. Te voy a contar un secreto, encuentro la energía para perseverar en la planificación que me guía hacia la consecución de mis objetivos.

RESPONSABLE

A menudo evadimos nuestras responsabilidades esperando mágicamente que no se produzcan las inevitables consecuencias de nuestra conducta. Asumo la responsabilidad de mis actos, lo que me conduce a asegurarme bien de mis decisiones y acciones. La responsabilidad no me paraliza, al revés me motiva para esforzarme más y mejor.

DETERMINADO

Somos el resultado de las influencias que tenemos. Pero podemos ser el resultado de nuestra determinación. Vive por objetivos, sabiendo que un objetivo implica un esfuerzo, pero no un sufrimiento. No dejes nada al azar. Define objetivos para tu trabajo, tu tiempo libre, tus relaciones sociales, etcétera. Si no los defines tu, alguien lo hará por ti y posiblemente lo haga peor. Tengo diferentes objetivos vitales y los reviso habitualmente para comprobar que siguen siendo vigentes. Pero no basta con tener unos objetivos claros; después de definir un objetivo, trazo un plan de acción para conseguirlo.

VITAL

Disfruta de las oportunidades que te brinda la vida. Busca activamente tu bienestar emocional. Nadie lo va a hacer por ti. La vida está para ser vivida. No espero que el azar enriquezca mi vida; prefiero enriquecerla yo de una manera activa. Aprovecho cada oportunidad que tengo para saborear la vida.

Aquellas personas que viven intensamente no están pendientes de ser alguien en la vida; simplemente están concentradas plenamente en vivir” 

De Yo soy así (Y ya no me importa)